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Sosegada y apacible, Menorca, en las Islas Baleares, es un oasis natural único, lleno de contrastes por descubrir. Un auténtico paraíso bañado por el mar Mediterráneo que le seducirá por la armonía y diversidad que encontrará. Menorca: tranquila, hermosa, con una costa de contrastes que esconde algunas de las mejores calas de todo el Mediterráneo. Así es Menorca, una isla declarada Reserva de la Biosfera. Un lugar en el que se respira paz y naturaleza.
La isla cuenta con 216 kilómetros de costa muy variada, de litoral abrupto y playas rojizas por el norte, y relieve suave, con calas de arena dorada, por el sur. Ya sean en amplios arenales o en pequeñas calas rodeadas de pinos, hallará múltiples opciones para disfrutar del sol y del mar. Pero siempre con el mismo denominador común: unas aguas limpias y cristalinas.Son muchos los motivos para conocer esta isla, pero sin duda, su costa ocupa, entre ellos, un lugar privilegiado. Menorca es una sucesión de calas y playas, que varían por completo de norte a sur.
El norte, azotado por el viento de la tramontana, es un terreno abrupto, duro, pétreo. Se trata de una costa de piedra oscura, salvaje, con pequeñas calas de guijarros.Mientras, al sur, el paisaje se suaviza y surgen calas de arena blanca y fina, situadas entre pinares que casi llegan a pie de playa. Muchos de ellos son arenales a los que sólo se puede acceder caminando, o bien en barco.
También hay playas más concurridas por los turistas, cuidadas y limpias, frente a unas aguas de colores azul turquesa, ideales para practicar actividades náuticas, como el submarinismo, el snorkel, la vela, el piragüismo, y el windsurf entre otras.
El espectacular fondo marino de Menorca es, desde hace décadas, uno de los preferidos por los amantes del buceo. Esta isla transmite calma, en buena parte gracias a su valiosa naturaleza. Declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO, Menorca posee una gran riqueza ecológica y paisajística.Realizar una excursión a caballo, a pie o en bicicleta por los caminos y rutas establecidos es una buena forma de acercarse a tan hermoso entorno. La espeleología ofrece posibilidades tanto en la costa como en el interior, gracias a la gran cantidad de cuevas que se abren en acantilados y barrancos. En cuanto a la escalada en Menorca encontramos escuelas en Ferreries, Sant Lluis y Sant Climent.
Para los amantes del Golf, Menorca dispone de un campo de Golf de nueve hoyos en la urbanización de Son Parc en la costa norte.Disfrutar de las noches de Menorca es cuestión de dejarse llevar por el instinto. Podemos vivir noches sin fin, en las que la diversión está asegurada, o disfrutar de la calma de la isla en la tranquilidad de una terraza junto al mar . Menorca ofrece diversión para todos los gustos; podemos acelerar el compás hasta el amanecer bailando en discotecas con vistas al mar, donde se dan cita los mejores dj's del momento o degustar tranquilamente la noche en la mejor compañía.
Las zonas de los puertos de Ciutadella y Maó están llenos de bares. Y como curiosidad, pregunta por las famosas raves que se realizan en la isla.
Otro de sus atractivos es el patrimonio arqueológico y cultural. Descubrirá interesantes conjuntos monumentales como el casco histórico de Ciudadela, restos prehistóricos como la Naveta des Tudons, yacimientos como los de Maó, o incluso pequeños pueblos pesqueros que aún conservan las antiguas tradiciones.Alquilar un coche es la manera más cómoda de conocer la isla, ya que la distancia máxima entre dos puntos no supera los 47 kilómetros. A Menorca puede llegar en avión, al aeropuerto internacional situado a cinco kilómetros de la capital de Maó; o también por mar, al puerto de Maó o Ciutadella.
(Por sol.com)
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La isla cuenta con 216 kilómetros de costa muy variada, de litoral abrupto y playas rojizas por el norte, y relieve suave, con calas de arena dorada, por el sur. Ya sean en amplios arenales o en pequeñas calas rodeadas de pinos, hallará múltiples opciones para disfrutar del sol y del mar. Pero siempre con el mismo denominador común: unas aguas limpias y cristalinas.
El norte, azotado por el viento de la tramontana, es un terreno abrupto, duro, pétreo. Se trata de una costa de piedra oscura, salvaje, con pequeñas calas de guijarros.
















